jueves, 6 de junio de 2019

El Mediterráneo de “mare nostrum” a “cementerium nostrum” / Félix de la Fuente *

Hace ya más de cuatro años que semanalmente vengo escribiendo -más bien reflexionando-, sobre temas de Europa. Todos los problemas de entonces siguen aún sin resolver: precariedad laboral de millones de europeos, paro, refugiados, falta de solidaridad, xenofobia, nacionalismos… Me gustaría volver a gritar que el Mediterráneo se está convirtiendo en el cementerio de Europa. 
 
Es más, diría que el Mediterráneo no es ya “mare nostrum” sino “cementerium nostrum”. Va siendo hora, por tanto, de que nos preguntemos el porqué. ¿Y si el problema no fueran los refugiados ni los millones de parados, sino la “incapacidad y falta de voluntad” de los políticos para resolver estos problemas? 
 
Estoy reflexionando en voz alta y quiero que reflexionéis conmigo. Vayamos al fondo y a la raíz de los problemas. Ni yo tengo la solución ni probablemente vosotros la tengáis, pero no podemos quedarnos estoicamente resignados, como si se tratara de un fatalismo histórico y no de una situación provocada y consentida por unas personas que tienen nombres y apellidos.

Utilizar conceptos inapropiados o vacíos de contenido puede acarrear unas consecuencias desastrosas. Calificar de “Unión” europea, algo que ni siquiera es una “comunidad”, siguiendo los conceptos del sociólogo alemán Max Weber, sino una simple sociedad de intereses, ha cubierto de pesimismo todo el continente europeo. La mayoría de los españoles nos sentimos europeos, pero desilusionados con la UE. La UE actual debería ser el proyecto, el camino hacia una verdadera Unión. Pero no. 
 
Los políticos han escogido el camino falso, el proyecto falso. Y lo han hecho conscientemente El proyecto de integración europea tiene actualmente dos caminos: la senda comunitaria, es decir con la Comisión Europea como presentadora de las propuestas legislativas, con el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión como colegisladores, y con el Tribunal de Justicia como poder judicial. Este sería el verdadero camino que nos podría llevar a una verdadera Unión. 
 
Pero este camino está prácticamente descartado, porque la mayoría de las decisiones de calado no siguen este camino, siguen la vía intergubernamental, es decir el camino de la consulta no-vinculante al parlamento Europeo, con la decisión en manos exclusivamente del Consejo o del Consejo Europeo y una falta de control por parte del Tribunal de Justicia. Y esta vía no nos lleva a una Unión sino a una confederación de Estados

El llamado camino intergubernamental ha fracasado y además es anticonstitucional. El Tratado de la Unión habla de “una unión de cada vez más estrecha de los pueblos de Europa”, entendido el término “pueblos” en el sentido de “ciudadanos”, no en el sentido de Estados. No usar los términos jurídicos con propiedad es un fraude de Ley. La Unión Europea no es una unión, lo mismo que los partidos progresistas no tienen nada que ver con el progreso, ni el partido de Ciudadanos debería llevar ese nombre, sino partido de los políticos.

Si los ciudadanos no pintamos nada en la UE, porque nuestros únicos representantes a nivel europeo, es decir el Parlamento Europeo, no tienen nada que decir en los temas importantes, es mejor que desaparezca el concepto de Ciudadanía Europea. El problema fundamental de la UE no son los refugiados, ni los euroescépticos. El problema de la UE es que no es y, a este paso no será nunca, una Unión.



(*) Ex funcionario del Parlamento Europeo

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